
Cómo motivarse para estudiar comienza con la siguiente respuesta: una motivación duradera en el tiempo no depende de «tener más ganas», sino de cultivar tres necesidades fundamentales, las cuales son descritas por la teoría de la autodeterminación de Ryan y Deci. Cuando las tres están cubiertas, estudiar deja de depender de tu «inspiración».
Acá te explico por qué la motivación puede ser tan difícil de sostener, qué dice la ciencia y qué hacer antes de tu próxima sesión de estudio.
¿Por qué no tienes motivación para estudiar?
Si la motivación para estudiar se te escurre a través de los dedos de solo pensarlo, lo más probable es que estés alimentando ese hábito desde una asociación «no deseable» (por ejemplo, dejar el estudio para «última hora»).
La buena noticia: la «motivación que dura meses» se puede fomentar desde otras dimensiones, más positivas y estables, de acuerdo con la evidencia. Toma nota.
La teoría de la autodeterminación de Ryan y Deci: tres necesidades que debes cubrir
Dos psicólogos de la Universidad de Rochester, Richard Ryan y Edward Deci, estudiaron durante décadas qué condiciones hacen que una persona se motive por sí misma (y cuáles no).
Hablamos de la teoría de la autodeterminación (una de las más robustas sobre el tema), y su conclusión es que la motivación depende de que cubras al menos tres necesidades esenciales.
Si una de las tres queda descubierta, la motivación comienza a menguar.
1. Competencia (o sensación de progreso)
Necesitas sentir que avanzas y que lo que haces te sale cada vez mejor.
Por eso releer desmotiva tanto: puedes pasar tres horas leyendo sobre «clasificación de las alopecias» y terminar sin saber si realmente retuviste algo o no.
Primera regla entonces: la sensación de competencia se alimenta de RESULTADOS (active recall) que puedas COMPROBAR (feedback).
Prueba con esto: al terminar cada sesión, cierra el libro y evoca en voz alta lo que aprendiste.
Cada dato que logras recuperar es una señal de avance (felicita a tu cerebro, está avanzando), y esa señal (sostenidamente) es la que hace más probable que vuelvas a estudiar mañana.
2. Autonomía (o capacidad de avanzar a solas)
Primero que todo, necesitas sentir que la decisión de estudiar es TUYA (por eso, obligar a un hijo a estudiar algo que no quiere es uno de los peores errores que se pueden cometer).
Aunque el temario sea impuesto, el cómo experimentarlo sí está en tu control.
Hemos observado que escribir una visión (qué quieres ser) es lo primero que deberías hacer si sientes que no tienes un horizonte muy claro. Un propósito. Un por qué. Pregúntate: ¿qué quieres ser dentro de 5 años?
Además de esto, para lograr la autonomía es clave contar con las herramientas adecuadas.
Casi todos hemos visto que cuando una persona pide mucha ayuda, se acostumbra a seguir pidiéndola y casi nunca se siente mejor: y es que se sabe «no autónoma» (dependiente), ha perdido la capacidad de avanzar a solas. Es decir, no cuenta con las herramientas.
(Tomemos nota los que somos papás.)
En el ámbito del estudio, las herramientas son las técnicas de aprendizaje adecuadas.
Pero atención, porque la necesidad de autonomía tiene una trampa.
Lo que apaga la motivación (aunque parezca ayudar)
Ryan y Deci revisaron más de 100 experimentos y encontraron que los premios, las amenazas, los plazos impuestos por terceros y la vigilancia REDUCEN la motivación interna, incluso en actividades que antes eran disfrutadas (sobre todo cuando el premio es esperado y depende netamente de cumplir).
¿Por qué?
Porque el cerebro deja de vivir la actividad como una elección propia y empieza a vivirla como algo controlado extrínsecamente.
Así que si te prometes (o prometen) un premio por cada hora de estudio, cuidado: puedes estar entrenando a tu cerebro para estudiar SOLO cuando hay una recompensa inmediata. Y la realidad es que no siempre es ni será así.
3. Vínculo (o relaciones interpersonales)
Esta es una de mis favoritas, porque podría pensarse que se contradice con el punto anterior. Pero no: AMBAS son verdad. Tan importante como saber avanzar a solas (autonomía), es saber que cuentas con alguien a quien contarle sobre tu progreso (y qué poético también, ¿no?).
Hemos observado que los médicos que preparan sus exámenes de especialidad con nosotros que mejores resultados tienen, son aquellos que nunca se pierden la sesión semanal con alguien del equipo.
Por una razón muy simple: rendirle cuentas a alguien aumenta la TASA DE COMPROMISO (en otras palabras: nos da vergüenza no cumplir nuestros objetivos cuando se los dijimos a alguien).
«Pero entonces, Manu, ¿qué pasa si estudio solo porque tengo que aprobar un examen?»
¿Y si estudio solo porque tengo que aprobar?
Todo bien. Ryan y Deci describen que la motivación externa tiene grados: desde estudiar porque te obligan, hasta estudiar porque entiendes cómo te puede ayudar ese conocimiento (o ese examen) en lo que quieres llegar a ser.
Los autores identificaron que ese último grado es el que debemos cultivar.
Es fundamental comprender cómo te puede ayudar en el futuro lograr una obligación del presente (lo que se conoce como «regulación identificada»), porque, de todas, es más sostenible y desgasta menos en el tiempo.
Así que la pregunta útil es otra: ¿para qué te sirve a ti dominar este tema que estás estudiando?
Qué hacer cuando no tienes motivación para estudiar: tu turno
Antes de tu próxima sesión de estudio:
- Competencia: define una meta que puedas comprobar al final («explicar claramente los criterios diagnósticos de la diabetes»).
- Autonomía: determina el orden en que lo estudiarás y usa la técnica adecuada (acá tienes 9 técnicas de estudio esenciales para exámenes difíciles).
Y para el vínculo, te recomiendo sin falta hacer lo siguiente:
- Vínculo: busca a alguien que, como tú, necesite comprometerse con un proyecto. Reúnanse todas las semanas, un día específico (por ejemplo, todos los domingos a las 7 pm).
Esa reunión será sagrada, no se la pueden saltar. En el peor de los casos, la reagendan para el día siguiente.
Con esas tres necesidades cubiertas, la motivación deja de depender de tu «inspiración».
En resumen
- La motivación que dura meses se alimenta de tres necesidades (teoría de la autodeterminación de Ryan y Deci): competencia, autonomía y vínculo.
- Competencia: resultados que puedas comprobar. Cierra el libro y evoca en voz alta lo que aprendiste.
- Autonomía: la decisión es tuya. Escribe tu visión y estudia con las técnicas adecuadas.
- Los premios, las amenazas, los plazos impuestos y la vigilancia reducen la motivación interna.
- Vínculo: alguien a quien rendirle cuentas, en una reunión semanal sagrada.
- Si estudias porque tienes que aprobar: pregúntate para qué te sirve a ti dominar ese tema.
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Preguntas frecuentes sobre cómo motivarse para estudiar
¿Cómo puedo motivarme para estudiar?
Cubriendo tres necesidades: competencia (resultados que puedas comprobar, como cerrar el libro y evocar en voz alta lo aprendido), autonomía (que la decisión y el cómo sean tuyos, con una visión escrita y las técnicas adecuadas) y vínculo (alguien a quien rendirle cuentas cada semana). Con las tres cubiertas, la motivación deja de depender de tu inspiración.
¿Por qué no siento motivación para estudiar?
Lo más probable es que estés alimentando el hábito desde una asociación no deseable, como dejar el estudio para última hora, o que alguna de las tres necesidades esenciales (competencia, autonomía o vínculo) esté descubierta. Cuando una de las tres falta, la motivación comienza a menguar, según la teoría de la autodeterminación.
¿Qué es la teoría de la autodeterminación de Richard Ryan y Edward Deci?
Es una teoría de la motivación desarrollada durante décadas en la Universidad de Rochester. Sostiene que la motivación por iniciativa propia depende de tres necesidades psicológicas básicas: competencia, autonomía y vínculo. Cuando se cubren, la motivación y el bienestar aumentan; cuando se frustran, disminuyen. Su artículo de referencia es Ryan y Deci (2000), en American Psychologist.
¿Los premios ayudan a motivarse para estudiar?
Al revés de lo que parece. Ryan y Deci revisaron más de 100 experimentos y encontraron que los premios esperados, las amenazas, los plazos impuestos por terceros y la vigilancia reducen la motivación interna, porque el cerebro pasa a vivir la actividad como algo controlado desde afuera en vez de una elección propia.
¿Qué hacer cuando no tienes motivación para estudiar?
Antes de tu próxima sesión: define una meta que puedas comprobar al final, determina tú el orden en que estudiarás y usa una técnica adecuada, y busca a alguien con quien reunirte todas las semanas, un día fijo, para contarle tu progreso. Esa reunión es sagrada; si no se puede, se reagenda al día siguiente.
Referencias
- Ryan, R. M., y Deci, E. L. (2000). Self-determination theory and the facilitation of intrinsic motivation, social development, and well-being. American Psychologist, 55(1), 68-78. https://doi.org/10.1037/0003-066X.55.1.68
- Deci, E. L., Koestner, R., y Ryan, R. M. (1999). A meta-analytic review of experiments examining the effects of extrinsic rewards on intrinsic motivation. Psychological Bulletin, 125(6), 627-668. https://doi.org/10.1037/0033-2909.125.6.627


